viernes, 13 de diciembre de 2013

Y soñé.


Y soñé con estar lejos, muy lejos de tanta irrealidad. Soñé con escuchar el silencio en silencio. Con no abrir la boca en un par de días, con sujetar su mano y que las fibras se fuesen recomponiendo, solas. Y aunque confié en que así sucedería , no reparé en que habría más trozos deshechos, más dolor reseco, casi indoloro. No creo que queden cicatrices en un lugar tan frío. Yo tengo su mano que me obliga a pasear. Muy pronto no quedará nada que arrancarles. Nos iremos lejos... Besaré el silencio dormiré despacio.



Abigail López Torres