viernes, 25 de enero de 2013

Jamás tanta fortaleza.

Foto: LaNiñaMariposa Enero 2013.






No pudo notar ese instante en el que dejó de sentir.
Fue imposible darse cuenta de algo tan sumamente triste.
Tomó la apatía, el descaro y el placer como forma de vida.
Y quiso llevar al extremo todos sus berrinches.
Caprichos con forma de nubes, de días grises, de tormenta entre edredones.
Maullidos de gato la consolaban.
Los restos de piel en las uñas de manicura defectuosa.
Aquel baúl lleno de novelas de páginas amarillas.
La humedad de aquellos sueños recorrían sus piernas.
Y aquel temblor de su primer beso, sal incrustada en sus labios.
Esa noche en su playa, abriendo botellas de vino, mojada, desnuda.
Aquel vestido transparente, suspiros, abrazos y arañazos.
Aquella camiseta que olía a ti, a sexo enfurecido, a ganas de comerse el mundo.
Jamás pensó en echarte de menos.
Aquella manía de obligarla a comer fruta y a compensarla con caramelo crujiente.
Aquel descaro, aquel deseo de fotografiar cada centímetro de su piel.
Si eso no era amor, que diablos podía ser...
Lo tuvo todo.
Y sé quedó con los recuerdos.
Con el sentimiento de aquella risa, aquellos viajes, aquel amor tan puro y tierno.
Fue imposible darse cuenta de algo tan sumamente triste.
Y ahora ya no quiere más que vivir su soledad fingida.
Su atardecer tatuado.
El único amor que es capaz de soportar.
Su amor propio.

1 comentario:

Petdeloup dijo...

tengo ese mismo cuadro en mi habitación!!! =D
te acabo de descubrir... todo lo escribes tú? qué artista!