domingo, 2 de diciembre de 2012

Un día pasó que tú querías lamerme y a mí ya no me importabas.









(Foto: LaNiñaMariposa para Las Inquietudes de Midori Noviembre 2012)









Me encanta cuando te arrepientes.
Cuando suplicas.
Cuando lloras.
Cuando te arrastras.
Me encanta cuando dudas.
Cuando no sabes.
Cuando te excusas.



Ya no te quiero dentro de este paraíso.

Lo has estropeado todo.

Ya ni loco, ni cuerdo, ni atado, ni suelto, ni vivo, ni muerto.


Ahora quiero estar sola.

Y        L I B R E.

1 comentario:

Balagar dijo...

El resentimiento se convierte en dulce venganza. Que suplique. Que llore. Que aprenda a perderte lentamente sabiéndote de nuevo libre; porque parece ser que nunca se ha merecido tenerte.