domingo, 29 de julio de 2012

La Soledad.

( Foto: LaNiñaMariposa)



Me considero una persona que disfruta de su soledad.
Sé entenderla y se aceptarla tal cual.
He aprendido mucho más de mí y de la vida, sola que acompañada.
Esto no quita que las personas que más me enseñaron fueron las que más daño me hicieron.
No soy una persona conformista.
Pero si me siento libre dentro de mi círculo de soledad, libros y caos.
No tengo miedo a quedarme sola.
Tampoco me da miedo la muerte.
Si hay algo que me de miedo real, ese algo es el estancamiento.
El no seguir aprendiendo, el miedo a convertirme en un ser humano de cerebro pequeño e ideas simples.
También he llegado a la conclusión de que no quiero volver a aprender sufriendo, prefiero aprender sola.
Para mí estar sola no es algo realmente malo o triste.
Los bares donde me siento a tomar una cerveza cuando necesito pensar los descubrí sola.
Días de tristeza profunda en mi interior en los que buscaba un cobijo distinto, un espacio diferente,
la tristeza tiene líneas curiosas, la gente tiende a relacionar soledad con tristeza o viceversa y no es algo con lo que esté de acuerdo.
Yo en ese momento me sentía triste, pero no me sentía sola.
La soledad es demasiado embriagadora como para que pueda llegar a ser triste.
Además hay muchos factores que acompañan a esa soledad, a veces impuesta, otras veces totalmente elegida.

Las personas no cambian. 
Sin embargo, si que lo hacen sus necesidades.
Lo hacen constantemente.
Por esta razón pienso que las personas tenemos fecha de caducidad para otras personas.
Y con esto me refiero a todo tipo de relaciones.
Llega un momento en el que dejas de aportar, alimentar, mostrar, enseñar, dar 
Llega un momento en el que caducas y no puedes hacer más que dar un paso hacía adelante
y seguir tu camino, sea cual sea.
Pero me gustaría matizar un poco esto,
También pienso que a veces, en pocas ocasiones, pero puede pasar...
que nos encontremos con personas que sientan los mismos deseos , las mismas inquietudes o diferentes, pero lo más importante, el mismo sentimiento de no querer sentirse nunca saciado.
Es entonces cuando una relación, sea del tipo que sea, puede llegar a ser maravillosamente
indefinida.

Llegan tiempos de cambios, caducidad, reflexiones y soledad.


Para poner fin a este Post, os dejo con un fragmento de el Libro que estoy leyendo actualmente
con el que me siento identificada:


"Con mi segundo nacimiento, me había convertido en mi segundo yo.
 Había sido, por decirlo de alguna manera, un yo provisional. El dolor que me había atormentado hasta entonces desapareció.
Pero con él se retrajo y empañó cualquier otra sensación. La voluntad de vivir, la vitalidad física, la capacidad de concentración: todo desapareció con el sufrimiento. Tras atravesar ese extraño periodo de transición me había convertido en otra. Aún no sabía si aquella era la persona que originariamente debía haber sido. Pero tenía la sensación, aunque vaga, de estar avanzando en la dirección correcta."

(Crónica del pájaro que da cuerda al mundo- Haruki Murakami)

3 comentarios:

[Unspeakable Thoughts Unspoken]* dijo...

hay que saber estar solos para disfrutar luego de la compañía.

xXx

Irene dijo...

Que blog tan chulo!
Me ha encantado esta entrada! Enhorabuena!

http://sweetcherryblogger.blogspot.com.es/2012/07/denim-dress.html

coolhunting-galicia (Iria Roade) dijo...

Me ha encantado esta entrada