jueves, 16 de febrero de 2012




Miedo de que cuando yo empiece a quererte, tú ya no me quieras, de que nuestro ritmo de amar no sea acompasado.

1 comentario:

tallerdehadas dijo...

Bueno, el amar no es más que lanzarse al vacío y cruzar los dedos para que abajo haya agua...

Si al final resulta que hay agua es el baño más glorioso de la vida y se convertirá en una experiencia eterna e inolvidable.

:) Sé feliz, mi Lao.