miércoles, 9 de febrero de 2011

Él es distinto.

Completamente distinto a lo que estoy acostumbrada...

Y eso me gusta.

Tendré que olvidar mi manía de pintar versos en espaldas ajenas.

Tendré que dar mucho más de mí.

O quizás tenga que olvidarme de las espinas, la maleza, las enredaderas en los dedos de mis pies congelados...

la escarcha  que mojaba mi vestido de plumas rosas.

Él es distinto.

Y eso me gusta demasiado.

1 comentario:

FALSARIO dijo...

yo seguire prestando mi espalda para que pintes versos. un saludo de tu amigo falsario