sábado, 30 de enero de 2010

Musarañas






Camino descalza y sigilosa, mis pies se mojan, ando dando saltos sobre charquitos de estrellas,
estrellas preciosas, estrellas valiosas.
Camino porque estoy viva, porque soy fuerte, porque sé que no hay marcha atrás.
Hoy mi mente se fue de mí, me dio descanso, quizás unos días libres.
Quiero curarme, voy a curarme porque me rodeo de maestros, de diamantes.
Me siento afortunada, por mi forma de sentir y de amar.
Por esta pasión que a veces me traiciona el transitar.
Camino descalza y desnuda, pero no tengo miedo, pues tengo manos sabias que me arropan,
la vida me cubre con su manto de calidez y me da otra oportunidad.
Aprendo porque me equivoco, cometo fallos minuciosos y me deslizo después de tropezar.
Hoy mi mente se fue de mí buscando otro lugar con el que soñar.


Abigail López Torres

jueves, 28 de enero de 2010

Reflexiones I






Vuelvo a caer, vuelvo a caer una y mil veces al abismo de esta efímera y sombría realidad.

Porque me resulta tan duro vivir así,
porque la impaciencia me persigue y me empuja para que tropiece y me derrumbe y sangre y llore y agonice sin importarme el daño que cause a los demás.

A veces me siento tan insignificante, tan diminuta y tan destructiva,
que me atrevo a preguntar, siempre temblando y con entrecortada voz, si de veras te merezco, si no mereces algo mejor, si yo soy capaz de ofrecerte todo lo que tengo y voy adquiriendo para ti, todo con lo que te quiero obsequiar.

No quiero decepcionarte, me da miedo atroz que tengas una imagen inadecuada de mí,
Tanto si me es beneficiosa como todo lo contrario.

Siempre intento ser yo, con mi mala ostia, con mi simpatía, con mi egoísmo y mi egocentrismo, con mi autoridad, con mi identidad, con mis sueños, mis pájaros, mi niñez, mi inmadurez, mi risita maléfica, mi llorera confusa, mi pasión desmedida, mis cambios de humor con desconcierto incluido, mi amor eterno, mi existencia de eternidad, mi eternidad la que nadie tiene porque entender.

Abigail López Torres.

Yo no entiendo nada.






Me siento en un estado catatónico raro general.
A veces, mis Mariposas se posan en los dedos de mis pies y me van haciendo cosquillas
de las que no se suelen soportar. Otras veces van subiendo hasta mi ombligo y se siente un alivio extraño y las sensaciones contradictorias desaparecen momentáneamente.
Yo lo comparo con la felicidad, porque como suele durar lo que dura un orgasmo en tu boca, o lo que dura un vaso de cola cao calentito que ahora con el frio pega mucho.
Pienso en la felicidad de mi gata Frida cuando se tumba encima de mí y le hago masajes en las almohadillas de sus patas... ese ronroneo de satisfacción es parecido a lo que siento cuando escucho tu voz diciéndome: "Cariño, ¿por qué eres tan linda?...
yo como soy modesta digo que el mundo me ha hecho así.
A veces mis Mariposas corren a tu encuentro o se escapan para jugar en bosques ajenos, en campos lejanos y se separan de mi cuerpo. Y llega la tristeza que trae incertidumbre y yo no hago otra cosa que mirarla de soslayo y suspirar...se enreda en mi pelo haciendo nudos para afianzar su casa...
pero como yo no le tengo miedo le "echo cara" y claro...pasa lo que pasa...
que se mezclan Mariposas con felicidad felina y tristezas de calle y suspiros carnales y enredos en mi pelo, en mi pelo cortado y ronroneos de gato y nuevas sensaciones y tu voz susurrando.


Abigail López Torres.