miércoles, 9 de junio de 2010

Aquel portal.



- Es que tú no sientes nada.

- Y tú lo sientes todo. Yo no puedo darte lo que tu quieres.


Temblaba... temblaba inevitablemente... sus palabras traspasaban sus oidos, su frialdad retumbaba como un eco, deseaba volverse loca, hubiese deseado quedarse sorda para no escuchar, para no sentir el desgarro.

Se tragaba sus lágrimas y su orgullo... pensaba que se rompería en pedazos en aquel mismo instante, pensaba en derrumbarse , en volver la mirada , en robarle un último beso.

Respiró. Respiró con alivio y su dulzura, su ternura, sus ganas de amarle desaparecieron en el mismo momento en que salió de aquel portal.

Aquel portal que tantas veces la habia visto descalza, ruborizada, casi desnuda, excitada.

Hoy ni tan siquiera tuvo valor para mirarla.

4 comentarios:

Tropiezos y trapecios dijo...

Brillante niña mariposa...cuantos secretos y gritos conténidos se esconden tras los portales...sentirlo todo de golpe, sí...creio que he experimentado esa sensación más de una vez...y más de dos :) No esperaba menos de una Leona ;)
Primeros paitos por aquí...no serán los últimos...precioso tu bosque de sueños :)
Favole

Suso dijo...

El mismo portal abre y cierra puertas, el mismo portal trae bienvenidas o despedidas. Besos

Tom dijo...

Yo me he llegado a denigrar por un último beso.

LaNiñaMariposa dijo...

Ya se me ha olvidado de todas las promesas de todos los besos de todos los sueños de todo lo que me ha robado ese Portal...

Ya no quiero vender mis zapatos en la zapatería de enfrente ni ensuciar mis pies.


Besos de Mariposa.