miércoles, 6 de enero de 2010

Montañas de Nieve y sol.



Allí estaba ella.
Dormida, dulcemente dormida.
Mientras en la calle nevaba como nunca.
La ventana cerrada.

Hacia meses que no entraba el sol.
Llamaron a la puerta bruscamente y se despertó.
Le robaron el sueño al instante.

Se levantó perezosa, con la boca seca, los ojos cansados y cuando abrió la puerta no había nadie
solo un pequeño paquete en el suelo, sin remite.

Desayunó tranquilamente,café sin azúcar, soja y una tostada con mermelada de limón, mientras miraba aquel paquetito con curiosidad.
Se fumó un cigarrillo, dos, tres... estaba nerviosa...

Pasaban las horas y ella deambulaba por la habitación como loca
puso la BSO de "El camino de los ingleses" la música, la música... le apasionaba la música.

Se tumbó en la cama y lanzó el paquete al aire...una, dos, tres veces.
Se levantó, abrió la ventana...la habitación se llenó de nieve y de sol.
Con un solo gesto, lanzó el paquete fuera, lo sacó de su vida.
Como todo lo inservible, como las cosas que no merecen tiempo.

Y se quedó con la nieve y con el sol de aquella mañana de Enero.
Con el amor insaciable que sentía por la vida.
Con las cosas por las que merece la pena vivir.


Abigail López Torres.


4 comentarios:

candela dijo...

me gusta lo que dices
y como lo dices

besos

Suso dijo...

Sucede que muchas veces nos llenan más las pinceladas cotidianas, un gesto, un atardecer... mucho más que algo material..
por eso te dejo mi carino y un beso.. mucho más que cualquier regalo de Reyes comprado en unos grandes almacenes, ya te digo..

David Pardo dijo...

Una vez tuve esa misma sensación, me quedé impactado viendo un amanecer en Cruz de Ferro mientras hacía el Camino de Santiago, y esas sensaciones, ese momento, no lo cambiaría por nada material.

Besos

LaNiñaMariposa dijo...

Gracias Candela.Besos.

David esas sensaciones son las que se quedan grabadas para siempre.
Besos!